En un mundo en el que vemos como se debilitan día a día valores democráticos y de convivencia pacífica, urge pasar de la preocupación a la acción en espacios clave, con un foco especial en la infancia. El mejor antídoto contra la corrosión de valores básicos en la sociedad es precisamente inocular a las nuevas generaciones valores de respeto, libertad y solidaridad. Con esto en mente, Fundación PIDEE refuerza con su proyecto más reciente -financiado con Subvención Presidencial- su preocupación permanente por la educación en derechos de niños, niñas y adolescentes. Se trata de un proyecto formativo a través de talleres realizados a lo largo de un año en cuatro establecimientos educacionales de Lo Espejo y San Joaquín.
En el marco de esta propuesta, niños y niñas de entre Segundo y Octavo Básico han tenido un acercamiento al tema de los derechos de la infancia desde un punto de vista tanto teórico como concreto, a través de juegos y dinámicas adaptadas a cada nivel y realidad. Estudiantes de las escuelas República de Indonesia y Clara Estrella de Lo Espejo, y Fray Camilo Henríquez y Horacio Aravena Andaur de San Joaquín han asistido, entre el segundo semestre de 2025 y el primero de 2026, a un total de 24 sesiones de taller impartidos por profesionales de la Fundación capacitados para estos fines.
El objetivo de esta intervención es promover prácticas pedagógicas y de vida escolar respetuosas de los derechos de la infancia y adolescencia, y de esta manera contribuir al desarrollo de habilidades específicas en los estudiantes de las cuatro escuelas participante del proyecto.
Para Fernando Flores, profesor y coordinador del proyecto, “una escuela dialogante en su interior y con capacidad de interactuar con el exterior, es un camino de crecimiento institucional que flexibiliza sus procesos ampliando capacidades para comprender, explicar y transformar la realidad que le compete. Aportar a las actividades formativas de las escuelas y especialmente en el área de convivencia escolar con un enfoque consciente y de derechos, ha sido la tónica del trabajo orientado hacia el sistema escolar que Fundación PIDEE ha desarrollado por años”.
El coordinador de Convivencia Educativa de la Escuela Fray Camilo Henríquez, Andrés Suárez, asegura que “como escuela acogemos con mucho interés la invitación a participar en los talleres de PIDEE porque se alinean con el trabajo formativo que desarrollamos día a día con nuestros estudiantes. Creemos que es fundamental formar e informar a niños, niñas y adolescentes en temas que les permitan comprender sus derechos y responsabilidades desde edades tempranas. Hablar sobre derechos, deberes y participación fortalece el pensamiento crítico, favorece el diálogo respetuoso y les entrega herramientas para expresar sus opiniones, tomar decisiones informadas y desenvolverse de manera activa en la sociedad”.
Luisa López, jefa de la Unidad Técnica Pedagógica (UTP) de la escuela República de Indonesia, cuenta que el equipo directivo asumió esta responsabilidad en el establecimiento recientemente, “entonces quisimos dar un enfoque distinto a la participación, es uno de los focos que queremos aportar. En estos contextos de vulnerabilidad nos interesa mucho la vinculación de la monitora con los estudiantes, y en este caso ese vínculo permitió todo lo demás. La profesora tiene una muy buena vinculación con los chicos, hay un componente emocional que es indispensable, se logró mucha participación, harta motivación por parte de los estudiantes, fue algo nuevo y atractivo para los estudiantes. Ahora tenemos que ver cuál es el impacto en el colegio, la evaluación es una tarea que viene ahora”.
Los derechos, ¡que se apliquen!
Es mediados de julio y los chicos y chicas del 6º básico de la Escuela República de Indonesia dan la bienvenida a la profesora Charlotte, monitora de PIDEE que lleva meses compartiendo con ellos los fundamentos de los derechos humanos y el sistema nacional e internacional que busca protegerlos. Hoy es la última sesión del ciclo y toca la evaluación participativa: los estudiantes completan un cuestionario breve sobre el proceso de aprendizaje y sus experiencias en los últimos meses. En diálogo con algunos de ellos, pudimos profundizar al respecto.
Luis González, 12 años: “he aprendido muchos sobre los derechos de los niños y los adultos, antes no sabía nada porque, seamos sinceros, no interesa mucho. Ahora hay algunos derechos que me gustaría que se aplicaran más, porque están ahí pero no se aplican mucho, como el derecho a la salud, porque hay gente que está enferma y no tiene para los gastos de un médico, y ahí tiene que entrar el derecho y entregar gratis los remedios y lo que sea necesario”.
Elizabeth Palma, también de 12 años: “es necesario para entender como está formado el sistema educativo y como se les trata los derechos de un niño, y así uno se da cuenta que hay derechos que no están siendo bien considerados de buena manera. Yo me he interesado sobre este tema, porque un tiempo quise ser abogada, y con estas clases he podido profundizar y tener conversaciones más largas sobre este tema”.
Cuenta Hugo Ovalle, profesor jefe del curso, que desde que iniciaron el proceso educativo con el grupo “ha habido un cambio considerable. Hay que entender el contexto en el que viven los chiquillos, vulnerable no solo en lo económico sino también social, cultural, con mucha discriminación. El taller ha ayudado harto a que conozcan conceptos diferentes, que ellos tienen derechos y deberes, que tienen que respetar a las personas en sus diferencias, lograr entender cuando sus derechos son vulnerados, y todo eso en un contexto bien lúdico, con harto juego, con videos, con trabajos manuales, todo eso logró generar una buena conexión con el curso”.
La disposición del colegio es fundamental para lograr resultados positivos. Andrés Suárez, de la Escuela Fray Camilo Henríquez, recuerda que “en nuestra escuela la enseñanza de los derechos de niños, niñas y adolescentes es un trabajo transversal que forma parte de la formación integral de nuestros estudiantes. Esta temática no solo se aborda en la asignatura de Historia, sino también en Lenguaje, Ciencias, Orientación y, en el segundo ciclo, a través del Taller de Vinculación con la Comunidad. Los talleres de PIDEE vienen a fortalecer este trabajo, aportando una mirada especializada y metodologías participativas que permiten a los estudiantes aprender de manera cercana y significativa. Además de conocer sus derechos, desarrollan habilidades para dialogar, expresar sus opiniones, respetar distintos puntos de vista y comprender que también existen responsabilidades asociadas a la convivencia y la vida en comunidad”.
Además, al valerse de un amplio abanico de técnicas y recursos educativos, estos espacios de formación pueden aportar de manera transversal al interior de las aulas. Así, por ejemplo, los talleres aplicados en la Escuela Clara Estrella ayudaron a fortalecer la lecto-escritura del estudiantado en los cursos iniciales de educación básica.
De esta manera, niños y niñas desarrollan habilidades y conocimientos que son fundamentales para que niños y niñas se desenvuelvan en su entorno tanto escolar como familiar, y sean capaces de hacer valer sus derechos al tiempo que refuerzan la conciencia de la importancia de ser solidarios y respetar al otro para fortalecer el sentido de comunidad.
Paulina Vera Puz

