“Los palestinos estamos sufriendo una nueva Nakba”

Vera BabounAsí lo afirma en entrevista la embajadora del Estado de Palestina en Chile, Vera Baboun.

Hasta fines de abril 21.283 niños y niñas palestinos han sido asesinados en el marco de la guerra de Israel en la Franja Gaza, prácticamente un tercio de los 72.594 palestinos que han muerto desde octubre de 2023.

El conflicto en Medio Oriente ha sido una constante en la política internacional desde hace décadas, pero en los últimos dos años y medio se ha registrado un deterioro sin precedentes de la situación humanitaria, y se ha abierto un enfrentamiento entre dos fuerzas dramáticamente dispares: el Ejército israelí, reforzado por la acción de colonos amparados por el Estado de Israel, y el pueblo palestino, que cuenta con un Estado desfinanciado y al borde del colapso. El grupo islámico Hamas, en tanto, cuyo ataque coordinado fue el detonante de la guerra actual, se encuentra debilitado y con cada vez más escasa capacidad de reacción.

El epicentro de esta catástrofe humanitaria es un territorio apenas más grande que las comunas de Maipú y Puente Alto combinadas: la Franja de Gaza, hogar de más de 2.000.000 de palestinos, que han sufrido una sostenida y sistemática campaña bélica que busca su expulsión de un territorio en el que están ancestralmente arraigados.

Como en cada conflicto o crisis sociales, los grupos más perjudicados son aquellos que previamente son más vulnerables: mujeres, niños y niñas. Sin embargo, el daño causado en los últimos 30 meses a la infancia palestina es cuantitativa y cualitativamente sin precedentes.

La Embajadora del Estado Palestino en Chile, Vera Baboun, informa que “esta guerra ha dejado 25.000 niños huérfanos y 16.000 mujeres viudas, además de 45.000 niños heridos, entre ellos 5.000 amputados. Tenemos una nueva generación con cuerpos destrozados. Las señales de las atrocidades las llevarán de por vida, en su cuerpo y en su hogar”. A las heridas físicas se suma el trauma sicológico, que se agrava con los sucesivos desplazamientos, la falta de acceso a la educación y la escasez crítica de insumos básicos, incluida comida y agua.

“Tenemos 300 colegios destruidos, el 93% de la infraestructura educacional, lo que ha dejado a 765.000 niños sin acceso a educación formal. La situación previa a la guerra era de una alta escolaridad en Gaza y Cisjordania, 95,8% de la población sabe leer y escribir, pero todo eso está amenazado por la actual coyuntura”, puntualiza la Embajadora, con las evidentes consecuencias a largo plazo que esto puede implicar.

Entre las formas de represión más grave se encuentra la prisión política; en la actualidad un total de 353 menores de edad se encuentran detenidos por las fuerzas de ocupación israelíes mediante el procedimiento de detención administrativa, sin cargos ni juicio.

“Actualmente 1 millón de niños necesita apoyo psicosocial y más de 101.000 están en riesgo de desnutrición”, continúa la Embajadora. Como resultado de esta situación, “el 100% de los niños en Gaza necesitan atención en salud mental”.

APOYO INTERNACIONAL
Ante la magnitud de la tragedia son muchas las voces en el mundo que se alzan para denunciar e intentar dar alivio a las víctimas. A nivel político hoy 160 países reconocen el Estado Palestino, legitimando el derecho de su pueblo a permanecer en su territorio. Chile lo hizo en 2011, bajo el primer gobierno de Sebastián Piñera, y a raíz de la guerra actual numerosos países se han sumado, entre ellas potencias europeas como España, Reino Unido y Francia, además de Canadá y Australia, lo que implica un apoyo implícito a la solución de dos estados que se ha propuesto y defendido en el marco de la ONU en sucesivos acuerdos que, sin embargo, se han diluido en el tiempo sin ningún avance.

Franja de GazaEn cuanto a la solidaridad internacional, en términos concretos el año pasado y a través de una gestión realizada por el Ministerio del Interior chileno, un grupo de quince familias palestinas provenientes de Gaza, 68 personas en total, llegaron a Chile huyendo de la guerra.

“Llegaron bajo el paraguas de reunificación familiar y no como refugiados, pues eso les da la posibilidad de volver más fácilmente si así lo deciden”, informa Vera Baboun, que agrega que, además del Ministerio del Interior, las familias cuentan con el apoyo de la comunidad palestina en Chile y de la Embajada para tramitar documentación y otros aspectos. Esto ha facilitado su inserción en la sociedad chilena que, como es sabido, alberga la colonia palestina más grande del mundo fuera de los países árabes.

En enero pasado las familias celebraron la ceremonia de graduación del curso de español, impartido por la Universidad Católica. Actualmente los niños y niñas están escolarizados, e incluso varios jóvenes estudian en la universidad. Con el apoyo del del Ministerio de Educación y de la Embajada, estos jóvenes rindieron también la prueba de admisión universitaria válida para Palestina, junto con el examen chileno, con la finalidad de mantener abierta la posibilidad de retomar los estudios en Gaza, si las condiciones lo permiten.

Este último punto es fundamental, pues si bien las actuales circunstancias han forzado la huida de estas 68 familias, es importante conservar su capacidad de retorno, reforzando su vínculo con el territorio que los ha acogido históricamente.

UNA NUEVA NAKBA
“El objetivo de la ocupación (israelí) es borrar la existencia del pueblo palestino”, denuncia la Embajadora Baboun. “Ahora ha surgido la noción de que una nueva generación de palestinos está sufriendo una nueva Nakba (el desplazamiento forzoso de 750.000 palestinos, dos tercios de la población de Gaza en el momento, que se vieron obligados a huir de su hogar con la creación del Estado de Israel en 1948)”.

En efecto, en un territorio de apenas 365 km², más de 2,3 millones de personas enfrentan una crisis humanitaria extrema, marcada por la devastación, los desplazamientos forzados y el colapso de los servicios esenciales.

Según una estimación de la UE, la ONU y el Banco Mundial, el costo para que la Franja de Gaza se recupere de la devastación provocada por la ofensiva militar israelí asciende a 71.400 millones de dólares en la próxima década. Se estima que el desarrollo humano ha retrocedido 77 años en materia de condiciones de vida, medios de subsistencia e ingresos, seguridad alimentaria, igualdad de género o inclusión social. La mayor carga la llevan “mujeres, niños, personas con discapacidades y aquellos con vulnerabilidades previas”, concluye el informe elaborado por las tres instituciones.

En Gaza con un alto el fuego más nominal que respetado, cientos de miles de palestinos siguen viviendo en tiendas de campaña y haciendo cola para obtener servicios básicos como agua y comida.

Israel autoriza a cuentagotas el ingreso de ayuda humanitaria, e impide también la llegada de material para iniciar la urgente reconstrucción, mientras sigue lanzando bombardeos puntuales, pero diarios. Y a pesar del colapso multisectorial y del trauma, los palestinos persisten en su resistencia como nación, que a estas alturas ya es parte de su identidad histórica como pueblo.

✍🏾 Paulina Vera Puz